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Día Mundial de la Poesía


Desde DEMOS queremos conmemorar una fecha tan señalada como es el Día Mundial de la Poesía con una serie de poemas dedicados a la educación, la vida universitaria y la juventud.

Mario Bendetti, Idea Vilariño, Vicente Aleixandre y Gioconda Belli... instan a los jóvenes y las jóvenes a no rendirse, disfrutar de su energía y sus amistades, no recrearse en la banalidad. Gabriel Celaya y Miguel de Unamuno homenajean a los padres, madres, profesores y profesoras que educan y hacen crecer a las nuevas generaciones. ¡Esperemos que los disfrutéis!

¿QUÉ LES QUEDA A LOS JÓVENES?- Mario Benedetti

¿Qué les queda por probar a los jóvenes en este mundo de paciencia y asco? ¿sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo? también les queda no decir amén no dejar que les maten el amor recuperar el habla y la utopía ser jóvenes sin prisa y con memoria situarse en una historia que es la suya no convertirse en viejos prematuros ¿qué les queda por probar a los jóvenes en este mundo de rutina y ruina? ¿cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas? les queda respirar / abrir los ojos descubrir las raíces del horror inventar paz así sea a ponchazos entenderse con la naturaleza y con la lluvia y los relámpagos y con el sentimiento y con la muerte esa loca de atar y desatar ¿qué les queda por probar a los jóvenes en este mundo de consumo y humo? ¿vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas? también les queda discutir con dios tanto si existe como si no existe tender manos que ayudan / abrir puertas entre el corazón propio y el ajeno / sobre todo les queda hacer futuro a pesar de los ruines de pasado y los sabios granujas del presente.

LOS AMIGOS- Gioconda Belli

Largo tiempo el de los amigos.

Los vemos subir y bajar de las nubes

comer la miel al fondo de los pistilos

untarse de lodo o arena

retozar y llorar.

Mis amigos me rodean como una falda de agua

que detiene las rocas que la vida me lanza

son la barrera donde se estrella la tristeza

y la campana que me llama a la esperanza.

Mis amigos construyen sus casa

y las arreglan: se casan y descasan

siguiendo las migas de pan que la felicidad

les riega en medio de los bosques oscuros

de la incertidumbre humana.

Son mis dioses y mi religión.

Sus palabras son para mi sagradas

como los Evangelios

y su risa vale más que el diamante más grande

del Topkayapi

Amo a mis amigos y lo celebro con chischiles

y tambores.

Sin ellos no sería más que un eco que nadie escucha

una noche sin sol que la redima

un ruiseñor

sin su rosa.

EDUCAR- Gabriel Celaya

Educar es lo mismo que poner un motor a una barca… Hay que medir, pensar, equilibrar… y poner todo en marcha.

Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino… un poco de pirata… un poco de poeta… y un kilo y medio de paciencia concentrada.

Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja, que ese barco, ese niño, irá muy lejos por el agua.

Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas.

Soñar que, cuando un día esté durmiendo nuestra propia barca, en barcos nuevos seguirá nuestra bandera enarbolada.

EL ENCUENTRO- Idea Vilariño

Todo es tuyo por ti va a tu mano tu oído tu mirada iba fue siempre fue te busca te buscaba te buscó antes siempre desde la misma noche en que fui concebida. Te lloraba al nacer te aprendía en la escuela te amaba en los amores de entonces y en los otros. Después todas las cosas los amigos los libros los fracasos la angustia los veranos las tareas enfermedades ocios confidencias todo estaba marcado todo iba encaminado ciego rendido hacia el lugar donde ibas a pasar para que lo encontraras para que lo pisaras.

INCIDENTE DOMÉSTICO- Miguel de Unamuno

Traza la niña toscos garrapatos, de escritura remedo, me los presenta y dice con un mohín de inteligente gesto:

“¿Qué dice aquí, papá?”

Miro unas líneas que parecen versos. “¿Aquí ?” “Si, aquí; lo he escrito yo; ¿qué dice? porque yo no sé leerlo…” “¡Aquí no dice nada!”, le contesté al momento.

“¿Nada ?”, y se queda un rato pensativa -o así me lo parece, por lo menos, pues ¿está en los demás o está en nosotros eso a que damos en llamar talento?-.

Luego, reflexionando, me decía: ¿Hice bien revelándole el secreto? -no el suyo ni el de aquellas toscas líneas, el mío, por supuesto-.

¿Sé yo si alguna musa misteriosa, un subterráneo genio, un espíritu errante que a la espera para encarnar está de humano cuerpo, no le dictó esas líneas de enigmáticos versos?

¿Sé yo si son la gráfica envoltura de un idioma de siglos venideros? ¿Sé yo si dicen algo? ¿He vivido yo acaso de ellas dentro?

No dicen más los árboles, las nubes, los pájaros, los ríos, los luceros… ¡No dicen más y nos lo dicen todo! ¿Quién sabe de secretos?

JUVENTUD- Vicente Aleixandre

Estancia soleada: ¿Adónde vas, mirada? A estas paredes blancas, clausura de esperanza. Paredes, techo, suelo: gajo prieto de tiempo. Cerrado en él, mi cuerpo. Mi cuerpo, vida, esbelto. Se le caerán un día límites. ¡Qué divina desnudez! Peregrina luz. ¡Alegría, alegría! Pero estarán cerrados los ojos. Derribados paredones. Al raso, luceros clausurados.


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